Magazine 28 (ES), Stories (ES)

Lidzie Alvisa

Eros y Thanatos

Por Estela Ferrer

Siempre he creído que existe una fuerza bipolar al interior de las creaciones de la artista Lidzie Alvisa, quien en 1989 concluyó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Alejandro y que posteriormente se graduó en el Instituto Superior de Arte (ISA), digamos una dualidad que las hace atrayentes, subyugantes desde el punto de vista estético y portadoras de una energía transformadora que da continuidad al legado de otras voces femeninas. 

Su morfología las enlazaría con la mejor de las tradiciones estructuralistas, evidenciada en múltiples puntos a favor de la ecuanimidad en el uso del color, y la armonía entre los objetos añadidos pertenecientes al universo fáctico y su propia piel desnuda. En ese intersticio donde se rozan lo privado y lo público, ya que sus piezas discursan con gravedad sobre situaciones que afectan a todo su género, sin ceñirse a los localismos, su propuesta se articula y toma vigor.

Sin embargo, ello la conduciría tal vez a ser sólo una artista que sabe resolver sus piezas formalmente y dejaría fuera su cautela para no repetirse y su capacidad para conformar un cosmos femenino en el que lo más importante es precisamente lo que no se representa. En lo insinuado, en las estrategias veladas, subyacentes que laten en su operatoria es, a mi entender, donde logra ser más efectiva y alejarse de otras artistas que apuestan por la representación literal de los problemas de género.

Por ello, la dicotomía entre Eros y Thanatos surge inmediatamente como uno de los caminos desde los que su producción podría ser analizada. Thanatos: en la teoría psicoanalítica, es la pulsión de muerte que es opuesta a la libido o al llamado Eros o pulsión de vida. En Lidzie todo el tiempo nos encontramos entre la belleza que enceguece y el cortante filo que hiere, puntos contrarios que concilia con destreza.

A la memoria de Nefertiti de la serie Egipto, es un tríptico donde los contrastes de blanco y negro hacen un rejuego con las vendas de las momias y el erotismo del cuerpo femenino. En Horizonte, la sensualidad de la piel desnuda dialoga con los alfileres. De este modo el cuerpo se somete a la dualidad de seducción-martirio. La serie Frágil es otro de los trabajos donde Lidzie vuelve a las metáforas visuales, esta vez para desde la suavidad de un guante mostrar una mano que sostiene un micrófono. Empodera a la mujer, le ofrece una voz sin descartar la parte frágil de su naturaleza femenina y, al mismo tiempo, alude a la penetración, impregna así a la obra de un matiz erótico que forma parte y ha moldeado toda su producción. 

Moral es tal vez una de sus piezas más sintéticas donde las letras bastan para conducir a una reflexión sobre la personalidad humana, sus ambiciones y ambivalencias. Un simple juego de contrarios que pone a la palabra en su forma original y su reverso nos incita a repensar en la conducta humana y la manera de conducirnos en el espacio social. Se hace evidente una transformación en su morfología al ya no usar la fotografía.

Los alfileres se han convertido en parte destacada de su quehacer, una suerte de marcador para identificar a la artista. Contienen en sí precisamente el carácter dual que alberga su obra toda: el placer y el dolor, la vida y la muerte en una producción que registra el cuerpo femenino desde lo poético, pero sin descartar las aristas filosóficas. Asimismo, la obra posee mucho de vivencia y su halo se percibe en cada una de las series. Por tanto, el contenido testimonial, documental de lo privado se hace presente y toma cuerpo en el espacio público.

El cuerpo, su cuerpo, invita a la complicidad de un discurso intimista que promulga lo sexual como medio para poner sobre el tapete la relación entre la carnalidad y el poder. Los metales aluden a labores domésticas como la costura y propician una lectura que también se inclina hacia la autoflagelación. Son cadenas de sentido que teje Lidzie haciendo tabula rasa de las apreciaciones complacientes.

En este denso crucigrama nos enreda, mientras se abre paso entre conceptos que la adentran en el tema del género y evidencian sus deudas con artistas tales como la estadounidense Cindy Sherman y la serbia Marina Abramović. Los metales son sus aliados, expresan los antagonismos que son parte y base de sus creaciones, a través de ellos dibuja senderos de dolor, mapas sociales, se entrega al performance, libera y martiriza. Constituyen el origen de la contradicción y su fuente de energía, el fetichismo y la renuncia, la angustia y la alegría, la rebelión y la sumisión; en resumen: Eros y Thanatos. 

Web de la Artista

previous arrow
next arrow
Slider