Magazine 29 (ES), Stories (ES)

Miriannys Montes de Oca

Los “pictopoemas” de M.M.O.

Por Yenny Hernández Valdés

Comportamos en nuestro devenir una alta dosis de teatralidad. Cada acción que realizamos es una representación teatral y damos crédito al personaje que escenificamos al aceptar esa ficción a pesar de reconocer, en nuestro interior, su artificio. Nos entregamos a esa emoción amén de saber la duplicidad entre realidad y teatralidad. Samuel Weber (2014), en una línea teórica deconstructiva, apuntó que la indeterminación es inherente a la teatralidad, en tanto no es solo un “lugar de disimulo y engaño, de autodisimulo y autoengaño”; sino que es el ínterin donde “apariencia y ficción” se disuelven, sus límites se vuelven tenues hasta que somos incapaces de determinar en cuál lado de la frontera nos situamos. La teatralidad, por tanto, articula en nosotros al sujeto social, cultural, textual y visual, y en ella nos escudamos para continuar hacia adelante.

La artista cubana Miriannys Montes de Oca Mirabal (Matanzas, 1993) ha reinterpretado en su obra la dualidad que se agita en nuestro interior, donde transitamos de un autorreconocimiento a un desdoblamiento exterior: salen a la luz pulsiones, deseos, emociones, sentimientos, conflictos, filosofías, creencias, esperanzas, que cobran forma, color y aura poética en sus piezas. 

El hombre, con sus desafueros y lirismos, constituyen en la carrera de Miriannys el punto centrífugo a partir del cual tejer, pintar, poetizar, proyectar y dar vida a los protagonistas de sus obras, las cuales se expanden más allá de la bidimensionalidad del cuadro para asumir el performance, la video-proyección, la fotografía, la instalación o el site specific como otras plataformas de expresión. 

En la trayectoria de Miriannys la relación entre diversos formatos y manifestaciones se da de manera democrática y no jerárquica, donde los colores se tornan poesía a la vez que las palabras de un poema encuentran su paralelismo en los matices cromáticos de un lienzo. Valga recordar en este punto al judío rumano Victor Brauner (1903-1966) pintor-poeta que empleó durante su vida artística el término “pictopoemas” para denominar los productos estéticos que en su esencia misma mixturaban de manera armónica diferentes polos creativos, en este caso, la pintura y la poesía.

Es por ello que referirme a Miriannys Montes de Oca como pintora, fotógrafa, performer o escultora, sería no abarcar realmente la pluralidad de su mirada. Es una artista de lenguajes, que explora nichos estéticos diversos desde los cuales proyectar ese camino artístico suyo, que transita del sentimiento al gesto, del gesto al trazo, a la instalación o al performance, donde su poesía se materializa en pintura, en metáfora teatral. Su lenguaje es así: lírico, metafórico, vívido.

Es una artista comprometida con su discurso, que es una ontología que proyecta como declaración pasional sobre asuntos conflictuales, al plantearnos los dramas de la existencia humana, y tomando al sujeto como núcleo discursivo de sus pasiones, no para regodearse en el ejercicio visual de la morfología y corporalidad humanas; sino para explorar la psiquis, el universo interno del sujeto.  

Sus personajes, los que recrea y los que personifica, no son el calco mimético de la naturaleza humana, sino la expresión poética de una reflexión fresca y, por ende, con motivaciones positivas. Es ese universo paralelo que ella recrea en el que se advierten relaciones espaciales, donde lo real y lo teatral armonizan, en ocasiones se contraen o se tensan. Los fondos planos o ahumados cobran fuerza gracias a esos personajes, dispuestos cual escenografía en marcha, cual congelación del momento clímax de una puesta en escena. Incluso, el trabajo con la luz se advierte más teatral que natural, incidiendo en ángulos claves del encuadre, otorgando protagonismo a determinados personajes, gestos, miradas; o acentuando el dramatismo de una escena determinada. 

No se trata de atribuir sentido protagónico al velo teatral de sus óleos y performances, por encima del lirismo-dramatismo de sus colores y sombras, en tanto eso significaría reducir a un marco muy estrecho y únicamente visual lo que en realidad se proyecta como pura sensorialidad, como un acto conceptual complejo de su pensamiento. Su punto fuerte está en la creatividad y la versatilidad con que asume y se enfrenta al hecho estético; en dar imagen y cuerpo a esa sensación que la sacude por dentro y que logra concretar a través de los predios artísticos. Allí, donde su pincel se agita o su cuerpo interpreta roles múltiples, sale a flote esa poesía que la posee, así como esa capacidad que tiene para traducir en arte los sentimientos más íntimos que bullen en su seno creativo.

Miriannys Montes de Oca procura un acto poético y de fe en el sujeto de hoy, para lo que ofrece sus pictopoemas desde diversos medios. Su urgencia como artista se ancla en transmitir a través del dibujo, la mancha, el color, los movimientos corporales, las expresiones sonoras, la poesía y la teatralidad, una obra cargada siempre de un significado simbólico sobre el sujeto y sus tempestades internas.

80-81
82-83
84-85
previous arrow
next arrow