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Regis Soler

Regis Soler modela su sensibilidad

Por Magaly Espinosa

El escultor es un ángel de la forma, las crea transformando la realidad, implicándose en cada transformación como si los objetos modelados formaran parte de su propio cuerpo. Sus gestos, su fuerza física, su respiración, entran en ellos cargándolos de su energía.

Regis Soler ha desarrollado una extensa carrera como escultor que se remite a los afanados años 80, manteniéndose hasta el presente entre los creadores de este tipo de arte que más ha experimentado con el procedimiento apropiativo y con el ensamblaje de materiales diversos que al fundirse, nos acercan a la poesía y la espiritualidad de una realidad transfigurada. 

A través de exposiciones como Convivencia (1990), La fortaleza traslúcida (1995), Fragmentos deseados (1999), Perspectiva del alma (2005), El momento observado (2020), esta última con la participación de su esposa, la arquitecta y diseñadora Lourdes Chong Rodríguez, Regis conformó una poética en la que su propia experiencia desempeñaba un papel primordial, como él señala: “Mi mundo subjetivo lleno de prejuicios, frustraciones, desencantos, convicciones, virtudes y defectos marcados por la huella que deja el medio social”. 

Pero a su vez, la fuerza expresiva, la belleza plástica, el poder de síntesis dado a través de la fusión de contenidos tomados de diferentes procedencias religiosas y culturales, de diversos valores formales, junto al sentido del humor incorporado a ellos, son particularidades estéticas señaladas por diversos estudiosos que han escrito sobre su obra, elementos que tipifican la producción escultórica de este artista en el contexto artístico cubano. 

Apropiarse de la tradición pagana y católica, de la imaginería española, de la estética renacentista, es una de las vías adoptadas para activar un procedimiento que no se circunscribe a la combinación de formas, si no a las posibilidades expresivas que ella le facilitan, creando nuevas visiones respaldadas, a su vez, por títulos que cargan las piezas de contenidos y que las llevan más allá de sus referentes históricos y estéticos, situándolas en diálogo con el presente. 

En esta dirección se podrían comentar la obra S/T (1989) de pequeño formato, compuesta por madera, yeso y pintura acrílica. Ella nos muestra la imagen de un hombre desnudo que carga sobre sus espaldas una cruz; pero en esta ocasión el símbolo religioso ha sido sustituido por uno de la vida cotidiana, una horquilla de tender ropa, invitándonos a una broma que intenta desde ese símbolo referirse a una rutinaria labor doméstica que puede ser tan pesada como la cruz real.

Simiente (2018) es otra de sus obras que nos permite evaluar las particularidades de su estética, que como decíamos, combina el humor y la apropiación. De pequeño formato, en madera y acrílico, nos muestra una pareja desnuda pintada de blanco desde las piernas hasta los hombros, mientras que los rostros mantienen la textura natural de la madera, acercándose a un tipo de figuración medieval. El artista ha retomado los personajes bíblicos de Adán y Eva, la mujer adopta una pose coqueta, mientras él parece querer acercarla, las piernas de ambos se esconden en una pintura abstracta realizada en blanco y azul.

Su más reciente proyecto de exposición El momento observado, lo integran 17 piezas, que como las anteriormente mencionadas mantienen el estilo de esculturas de pequeño formato. Para realizarlo Lourdes y Regis se han acercado a la sabiduría ancestral del I Ching, el libro oracular chino, teniendo como propósito “…ir  desentrañando a través de las imágenes tridimensionales un mundo oculto a los sentidos”. Ellos explican que “…para elaborar las piezas se basaron en la interpretación de los hexagramas que componen el libro, confeccionando varias imágenes y seleccionando materiales y soluciones formales acordes con la expresión de los signos, de forma tal que su exégesis tienen como principal propósito activar los sentidos del espectador. 

En los Hexagramas realizados hasta el presente sobresalen dos características: la figura humana es presentada incompleta o fragmentada, pero a su vez, ella forma parte de una totalidad que conduce a interpretaciones  cuyo propósito se concentra en motivar la reflexión del espectador.

Citaré algunos de las piezas de la serie en las que la apropiación opera como un mecanismo que viabiliza la conciencia sobre nuestro presente.

El número 23 nombrado La Desintegración, es en este sentido, uno de los Hexagramas más enigmáticos e intensos, en él se muestra a un hombre confeccionado en madera, sentado sobre un bloque de cemento gris y ligeramente inclinado, este cubre su figura hasta las piernas. ¿Observa lo que le puede suceder o está conforme con la circunstancia que lo rodea… lo inmoviliza y lo absorbe? 

Los siguientes Hexagramas que citaré, han sido elaborados en madera y acrílico. El Hexagrama 2 – línea 6, cuyo título es Lo Receptivo. presenta un panel de madera pintado en amarillo en su parte superior, dejando la parte inferior en madera. Este color cubre el rostro que corona la pieza, un rostro que asoma hasta el comienzo de los ojos, estos miran con fijeza, dispuestos a la comunicación, se asoman al mundo tan desprovistos de atuendos que posiblemente nos dispongamos a contarle algún secreto.

El Hexagrama 7. El Ejército, está formado por 26 cuadrados negros, distribuidos en filas formadas por 4 cuadrados cada una, la última fila que solo posee dos cuadrados, es interrumpida por el rostro de un hombre tallado en madera, este parece asomar entre los cuadrados, pero solo se deja ver la parte superior del rostro, como si le fuera imposible mostrarse completamente ante estos cuadrados que lo inmovilizan, lo aprisionan o lo protegen. 

Por último, deseo acercarme al Hexagrama 32. La Duración, sobresale del conjunto por su elegancia, en él se aprecia un rectángulo pintado de azul bordeado de una fina línea blanca, como si encerrara el cuerpo de la cabeza que lo corona. Los ojos están cerrados, descansa o yace muerto, es una esfinge inexpresiva. Pero, ¿A qué duración se refiere la obra, a la que brinda la muerte o a la que induce la calma que demanda el conocimiento? 

Las piezas comentadas las he extraído del conjunto, buscando acercarme a la diversidad de sentidos que la inspiración en una tradición tan poderosa ha provocado en Regis y Lourdes, ideando figuras que motivan diversas interpretaciones, que al igual que el I Ching no ofrecen una respuesta directa  a las preguntas que le formulamos. 

Los títulos elegidos recorren nuestra vida en distintas direcciones, desde las circunstancias que nos paralizan, las que interpretan el presente o aquellas ante las que no sabemos qué decisión tomar. Tal propósito sería suficiente para validar esta serie, pero insuficiente si dejamos de considerar la belleza de cada composición, la armonía  que los autores alcanzan compensando y poniendo en diálogo materiales diferentes, a veces opuestos en textura y en posibilidades expresivas. Son obras delicadas en su apariencia, pero duras e intensas en lo que nos quieren decir, oposición que constituye su mayor validez.

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